Economía familiar en tiempos de pandemia

Economía familiar: 4 nuevos gastos educativos post pandemia y como asumirlos

Nos ubicamos al inicio de 2019 una familia ubicada en la capital del país, formada por esposo, esposa, y dos pequeños niños; el mayor en edad escolar, asistiendo a primero de básica, el segundo con 3 años, aún no insertado en la educación formal. Además, uno de los cónyuges a la mitad de un masterado que le iba a permitir un ascenso seguro en su trabajo actual.

Este era un cuadro que llenaba de ilusión a los integrantes de esta familia, la educación era una preocupación que sin duda era prioritaria pero que no representaba un problema mayor, estaba planificada y financiada. Lamentablemente, y cómo todos sabemos, llegó la pandemia y con ella múltiples complicaciones.

Pasamos al presente, de a poco se ha ido retomando distintas actividades con cierta normalidad, pero la educación, en todos los niveles aún no tiene certezas para poder estabilizarse y continuar o retomar lo que algunas personas se habían propuesto.

Vamos a continuación a visualizar un pequeño muestreo de los diferentes gastos que se presentan en esta nueva realidad y cómo afrontarlos.

1. Tecnología y conexión

Hasta el día de la impresión de este artículo no se ha definido si los escolares y secundarios van a retomar la actividad presencial en las instituciones educativas, esto es un hecho que no se puede pasar por alto. En algunos casos, todos los miembros del hogar deben conectarse a un dispositivo que tenga un excelente enlace a internet para poder cumplir con las exigencias académicas.

Según reporta el informe Digital 2021 realizado por We Are Social y Hootsuite, en Sudamérica el 72% de la población está conectada a internet, y en Ecuador los dispositivos preferidos para estar on line son las laptos con 52% y los teléfonos móviles con 47%, ambos presentaron un aumento en las ventas durante el último año, lo que significa que en los hogares ha aparecido por lo menos un nuevo dispositivo.

Aparte de en donde conectarse surge la necesidad de tener una buena conexión, por lo que se han optado por mejoras planes de internet que ya se tenían en casa.

Sin duda, la suma de un nuevo dispositivo y el aumento del valor de un plan de internet afecta a una economía que no tiene estabilidad.

Para subsanar este punto se puede revisar el presupuesto de transporte que se debía tomar en cuenta antes. Calculando la movilización de dos adulto y un menor que en promedio debían tomar dos colectivos para trasladarse a su lugar de trabajo y estudio se puede ver que debía gastar USD 1,75 al día, lo que multiplicado por 22 días laborables suma casi $40 al mes. No decimos que esa es la solución, pero puede ser que ese valor sea equivalente y pueda servir para cubrir al año los gastos de mantenerse conectados.

2. Pensiones y matrículas

Este es un tema muy delicado y que debe tener el análisis profundo de cada familia, si bien es cierto muchos establecimientos particulares de educación revisaron sus precios en el inicio de la pandemia, en este 2021 se ha visto un regreso a la normalidad o incluso a aumentos en pensiones y matriculas, su alegato corresponde a la contratación de los maestros, que si bien es cierto siguen dictando clases a distancia, pues deben ser contratados para mantener la calidad educativa.

En hogares con dos o más hijos que se mantienes en edades de escolaridad, es decir entre primaria y secundaria, una de las posibilidades que se abrió es cambiar de tipo de educación de privada a pública. Una de las razones, a parte de la económica, es que, al aún no existir una obligación de asistencia presencial a las instituciones educativas, el impacto del cambio no es tan fuerte entre los chicos y puede ser una alternativa válida.

3. Ayuda externa

Otra realidad que afecta directamente los bolsillos de los hogares con niños y jóvenes en escuela o colegio es la necesidad de los padres que ya deben, obligatoriamente, asistir a sus puestos de trabajo. En este caso se ha optado por la contratación de una persona externa al hogar que ayude en horarios de clases, o directamente tutores que intervengan en materias en donde existe algún tipo de problema.

En este punto se debe apelar a la organización, revisar las finanzas y tomar decisiones que sean las mejores para los estudiantes, siempre hay espacio para algún sacrificio en aras de que nuestros niños y jóvenes se mantengan interesados en la educación.

4. Educación de posgrado

Para los profesionales, que buscan cubrir sus necesidades de mayor conocimiento e incrementar sus oportunidades, la educación luego de alcanzar su título profesional, ha mutado de manera impresionante, brindando así alternativas para reactivar este rubro dentro de la educación.

Programas más cortos, aceleración de la modalidad híbrida y certificaciones de avance son algunos de los cambios que se verán en la oferta académica de posgrados, aunque también la demanda ha cambiado, buscando temas de digitalización o tecnología que vayan de la mano con los nuevos retos que se presentarán en el futuro.

Todas las medidas que se han adoptado en las instituciones educativas de posgrados buscan la reducción de costos, aunque sin perder la calidad académica.

Existen, también, cursos cortos o diplomados específicos que pueden ayudar a cubrir el ansia de nuevo conocimiento.

En las instituciones financieras existen productos diseñados para profesionales con ganas de progresar con cuentas de ahorro o prestamos que de seguro ayudarán a cumplir las metas propuestas.

Como se ha visto la pandemia nos ha puesto en situaciones incómodas en cuestión educativa, pero que debemos resolver sin comprometer el futuro nuestro ni de generaciones que vienen atrás.

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